Sin darnos cuenta contamos y escuchamos historias todo el tiempo; desde que llegamos de la escuela y decimos que el maldito maestro no revisó la tarea por la cual nos esforzamos tanto o que ibamos caminando y nos llegó el olor de la carne asada de la señora que tiene su puesto en la esquina, o cuando conocemos a una persona y le contamos cómo nos hicimos la cicatriz en el codo.
Hay veces en las que contamos las cosas con mucho detalle, así como si lo estuviéramos reviviendo: hacemos las mismas caras, hablamos con el tono de voz exacto y hasta decimos "haz de cuenta que yo soy él". Lo que quiero decir es que no necesitamos ver una película super romántica o leer alguna historia que nos haga llorar, basta con poner atención y encontrar esas historias en dónde siempre creímos que no habría nada; obviamente no tendremos historias de esas en donde perdemos nuestro converse y el chico guapo nos busca pero si podemos decir que quisimos y lloramos.
Eso es lo que pretendo hacer, darme cuenta de todas esas cosas que dejé pasar y de verdad espero que les guste.
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